AMERICAN APPAREL: EXTRAVAGANTE CONTROVERSIA





American Apparel es un caso digno de estudio, como lo son otros, no demasiados, en el mundo de la moda, universo que en ocasiones copia más que innova…


Dov Charney es el excéntrico fundador de American Apparel (de aquí en adelante AA, por aquello de salvar el Amazonas, si a alguien le da por imprimir). Un tipo al que le gusta ir en pelotas por su empresa y mostrar sus posaderas como reclamo publicitario, un señor que afirma vivir en comuna con jóvenes y que proclama el amor libre y explícito, incluso en el lugar de trabajo.

Ciertamente las intimidades del señor Charney nos traerían a la fresca si no fuese porque su empresa textil es una de las que ha tenido mayor proyección en los últimos años y si no fuese porque se ubica en Los Ángeles, la niña de los ojos del "clásico" gobernador Arnold Schwarzenager, que como todos conocen de sobra ha salvado el mundo en varias ocasiones…siempre con mucho recato y pulcritud, y sin necesidad de bajarse los pantalones.


AA presume de su etiqueta “made in Downtown L.A” que triunfa dentro y fuera de E.E.U.U. Charney explota lo casual, lo trash, lo sexy (si es que estos tres adjetivos omnipresentes e impuestos en moda tienen algún sentido) y los más importante: se explota así mismo y a su extravagante moral, como buque insignia de la marca.

Sus oficinas centrales son unas naves industriales que, según cuenta la socióloga Verónica Manlow, se dividen en oficinas y taller textil ( en el que trabajan en su mayoría hispanos).


En lo económico, AA es una empresa sólida, un emporio que no ha necesitado colocar su logo “a toda página” en sus prendas. Businessweek lo equipara con Muji. Ambas marcas abogan por los objetos “logo-free”.

AA surgió como una marca con prendas 100% de algodón y en colores vivos para clientes que no quisieran servir de tablón publicitario. Su básico era, es y será la T-shirt entallada en todas las tallas y colores.

Cuesta creer que estas dos imágenes sean de la misma persona. Como también cuesta convencerse de que la misma persona pueda aparecer en la portada de una diario sensacionalista por presunta pedofilia y al mismo tiempo en la portada de la web Fashion and Labor como hombre de negocios respetable que cuenta con la fábrica textil más grande de USA y que además duplica el salario base estipulado por ley a sus trabajadores o que lucha por los derechos de los inmigrantes...


Clínica grauita dentro de las instalaciones de AA.

Un columnista de Newsweek se confesaba “muy incómodo” ante la publicidad de American Apparel, hasta el punto de que titula su artículo: “¿Comprar o Boicotear?”. La prendas de AA son divertidas, cómodas alegres y cn personalidad. ¿No debería bastar con eso? ¿Con un buen producto? Aparentemente no, es preferible un buen producto que nos saque los colores…

Barcelona, calle Avinyó 7.




1 comentarios:

Raquel Gratis total dijo...

interesantísima reflexión acerca de la marca, que por cierto, es algo cara.

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